El proceso mecánico de la
acción de comer y de ingerir lo alimentos.
Debemos tener presente que los alimentos, sean en forma líquida o
solida, suplen al cuerpo humano de los elementos negativos, así como la
respiración provee de los elementos positivos. Cuando los elementos positivos
del alimento de vida se ponen en contacto con los elementos negativos del
cuerpo físico entonces es cuando se forma una unidad compuesta de las
polaridades positivas y negativas, y tal unidad es la que constituye la vida
por medio de las acciones químicas y físicas. De ese modo se da origen de la
vitalidad necesaria para la vida.
Los alimentos y líquidos se introducen en la boca, donde, mientras se
muelen, se mastican y se convierten en partículas pequeñas, lo mismo que sí
fuera un molino, cierta cantidad de saliva se mezcla con ellos para prepararlos
para la digestión. Al digerirlos, pasa por la faringe y bajan por el esófago
hasta llegar al estómago.
En el estomago tiene el trabajo de agitarlos. La pequeña válvula o
abertura que comunica el estómago con los intestinos, llamada “píloro”,
permanece parcialmente cerrada durante el proceso de agitación. Después que el
estómago se ha expandido y hecho girar
los alimentos de un lado a otro para mezclarlos bien, el “píloro” se abre
automáticamente (sólo en el momento preciso y no antes), y los alimentos pasan
al principio del intestino delgado. En su viaje por éste, la mezcla de
alimentos recibe de la vesícula biliar y por medio del conducto biliar, cierta
cantidad de bilis y también algo de “jugo pancreático”, proveniente del
páncreas. Estos dos fluidos, al mezclarse con el alimento, ayudan a “controlarlo” y
disolverlo en sus “elementos negativos” primarios. |
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