Fragmentos de la Exposición que muchos habitantes
de Venezuela Dirigen al Gobierno de S.M la Reina de Gran Bretaña, Caracas, 21
de noviembre de 1861:
Los que hacemos esta manifestación somos habitantes
de Venezuela, hablamos por la experiencia que actualmente nos está
suministrando este país, entregado a todo género de excesos y a la guerra
social de que hemos hablado, la que no tendrá término sino con su completa
ruina, y dentro de poco estará perdido para sus habitantes y para las demás
naciones que pudiera reportar inmensas ventajas con su comercio y relaciones
amistosas, si estas comarcas pudieran estar en paz y seguir su marcha regular.
Es un deber que tienen las naciones civilizadas de Europa de tender la vista a
estos países e intervenir en ellos de una manera directa, cuya intervención no
podrá menos que producir los mejores resultados.
[…]
Ninguna de las naciones de Europa puede con más
ventaja poseer a Venezuela como la Gran Bretaña, y creemos que le sea más
ventajosa esta posesión que la que tiene en la India Oriental. El paso que en
esta materia debe darse está muy indicado, y aun es de extrañarse que hasta
ahora nada se haya hecho en esto. Hay en Venezuela, entre los hombres
pensadores, la opinión de que conviene a ésta desprenderse del territorio de La
Guayana y negociarlo con la Gran Bretaña pagando con él la deuda extranjera
contraída con súbditos ingleses, y además la deuda externa de la República que
reconocerá o pagará en los términos que se estipule, que ambas deudas no montan
a diez millones de libras esterlinas. Esta opinión es mayor cada día, pero la
multitud, el populacho y los demagogos se oponen a este traspaso de territorio
o por lo menos no manifiestan buena voluntad a que se realice tal idea. Es esta
la causa que hay para que nunca proponga esta negociación el gobierno de
Venezuela, por el temor que le inspira el desenfreno de las masas. Toca al
gobierno inglés dar principio a esta negociación de la que sacará felices
resultados. […] La Guayana venezolana es un país más extenso que Francia, […]
Este vasto territorio, que linda con la Guayana Inglesa, y que puede decirse
que está desierto, está llamado a tener una gran importancia en la América del
Sur. […]
Aquel suelo es también aurífero, diversas minas de
este metal se han descubierto recientemente […] La posesión de este territorio
tiene inmensas ventajas para la Nación que lo ocupe. Por el Orinoco llevará su
comercio a la mayor parte de la América Meridional; penetrando por las arterias
de este río se irá al interior del resto de Venezuela, a la Nueva Granada, al
Ecuador, y por el canal del Casiquiare, que lleva las aguas al majestuoso
Amazonas, se irá al Perú, Bolivia y al Centro del Imperio del Brasil. Flameando
el poderoso pabellón inglés en La Guayana, no solamente mostrará ésta su
riqueza hasta ahora desconocida, sino que será un centro civilizador que
repartirá su influencia benéfica a todas estas repúblicas enseñándoles las ventajas
positivas que trae al hombre el trabajo aplicado con inteligencia a todas las
industrias, e impedirá que continúen en esta guerra devastadora que los consume
y embrutece. […]
Es este un deber que tienen que llenar las naciones
europeas para con las repúblicas americanas que necesitan su intervención
tutelar sin esperar a que directamente se les llame de estas naciones, porque
los propietarios y hombres de inteligencia no tienen libertad para hacerlo y
sufren la presión del desenfreno popular, hasta el caso de no atrevernos a
firmar esta exposición la que hemos concebido, por el justo temor de que puedan
difamarse nuestros nombres. Antes de terminar debemos manifestar y
encarecidamente pedir al Gobierno Británico la más pronta resolución de esta materia,
ya sea que se acojan nuestras ideas respecto de la negociación de la Guayana, o
bien que se decida y lleve a cabo la intervención de una manera igual a la que
las tres potencias Occidentales de la Europa emplean respecto a México, que es
el medio más pronto y expedito que puede atajar los infinitos males que sufren
estos pueblos”.
Nombres de los redactores: Manuel Felipe de Tovar,
Pedro Gual, Pacífico Gual, Nicomedes Zuloaga, Juan José Mendoza, Francisco La
Madriz, Federico Núñez de Aguilar y Aureliano Otáñez [1].


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