Pensamiento científico y pensamiento crítico
Cuando uno emplea el método científico para estudiar o investigar la naturaleza o el universo, uno está practicando pensamiento científico. Todos los científicos practican el pensamiento científico, evidentemente, puesto que están estudiando activamente a la naturaleza e investigando al universo por medio del método científico. Pero el pensamiento científico no está reservado solamente para los científicos. Cualquier persona puede “pensar como un científico” el cual aprende el método científico y, lo que es más importante, aplica sus preceptos, ya sea que esté investigando a la naturaleza o no. Cuando uno emplea los métodos y principios del pensamiento científico en la vida cotidiana —como al estudiar historia o literatura, investigar sociedades o gobiernos, buscar soluciones a problemas de economía o filosofía, o tan solo tratar de responder preguntas personales sobre uno mismo o el significado de la existencia— se dice que uno está practicando el pensamiento crítico. El pensamiento crítico es pensar por uno mismo correctamente tal que conduzca con éxito a las respuestas y soluciones más confiables a preguntas y problemas [1]. En otras palabras, el pensamiento crítico te ofrece conocimiento confiable sobre todos los aspectos de tu vida y de la sociedad, y no está restringido al estudio formal de la naturaleza. El pensamiento científico es idéntico en la teoría y en la práctica, pero el término sería utilizado para describir el método que te ofrece conocimiento confiable acerca del mundo natural. Evidentemente, el pensamiento científico y el pensamiento crítico son la misma cosa, pero donde uno (pensamiento científico) es siempre practicado por científicos, el otro (pensamiento crítico) puede ser usado por personas en general aunque algunas veces no lo hacen. El pensamiento científico y el crítico no fue descubierto y desarrollado por científicos (ese honor debe ser para los antiguos filósofos Helenistas, como Aristóteles, quienes además son en ocasiones considerados los primeros científicos), pero los científicos fueron quienes trajeron la práctica del pensamiento crítico a la atención y adopción en la sociedad moderna (en los siglos XVII y XVIII), y ellos son los practicantes más explícitos, rigurosos, y exitosos del pensamiento crítico hoy en día. Algunos profesionales en las humanidades, ciencias sociales, jurisprudencia, negocios, y periodismo practican el pensamiento crítico tan bien como cualquier científico, pero muchos, no. Los científicos deben practicar el pensamiento crítico para ser exitosos, pero las cualidades para el éxito en otras profesiones no requieren necesariamente la aplicación del pensamiento crítico, un hecho que es la fuente de mucha confusión, discordia, e infelicidad en nuestra sociedad.
El método científico ha probado ser el método de pensamiento más confiable y exitoso en la historia de la humanidad, y es absolutamente posible emplear el pensamiento científico en otros esfuerzos humanos. Por esta razón, el pensamiento crítico —la aplicación del pensamiento científico a todas las áreas de estudio y tópicos de investigación— está siendo enseñado en escuelas a través de Estados Unidos, y su enseñanza está siendo impulsada como un ideal universal. Tal vez podrías haber estado expuesto a las habilidades y ejercicios del pensamiento crítico al inicio de tu educación. El punto importante es este: el pensamiento crítico es tal vez la habilidad más importante que un estudiante puede aprender en la escuela, ya que si dominas dichas habilidades, conoces cómo pensar exitosamente y alcanzar conclusiones confiables, y tal capacidad probará ser valiosa en cualquier esfuerzo humano, incluyendo las humanidades, ciencias sociales, comercio, Derecho, periodismo, y gobierno, así como en la academia y búsquedas científicas. Puesto que el pensamiento crítico y el pensamiento científico son, como afirmo, la misma cosa, sólo que aplicado para propósitos diferentes, es entonces razonable creer que si uno aprende el pensamiento científico en un curso de ciencia, uno aprende, al mismo tiempo, la habilidad más importante que un estudiante puede poseer —pensamiento crítico. Esto, en mi mente, es tal vez la razón primordial por la que los alumnos estudien ciencia, sin importar cuál sea el principal campo de estudio, interés, o profesión de uno.
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