jueves, 1 de octubre de 2015






El propósito del abordaje de esta temática consiste en exponer la relevancia de la educación en derechos humanos a través del Sistema Educativo Nacional. En consecuencia, el aporte de su tratamiento puede ser útil para el debate sobre este eje que en la Reforma Educativa en marcha , observa lentos avances a pesar de la necesidad de su conocimiento, práctica y vivencia, que las generaciones emergentes presentan en el ingreso al nuevo milenio,
1.- DESDE EL MUNDO             INTERIOR...
Desde la perspectiva del humanismo cada hombre y cada mujer del planeta debe asumir la responsabilidad de recuperar su propia fuerza y sabiduría interior, esto sólo se logra conectándonos desde la realidad espiritual; sólo así se podrá recordar que la vida exige un profundo respeto en todas sus formas.
Al interiorizar la realidad externa es intolerable que haya miseria afectando a gran parte de la familia humana. Hoy es urgente que terminen hechos como:
(a) Que los niños peleen en las             guerras.
(b) Que se violen los derechos de la     mujer.
(c) Que se descuide a los         ancianos.
(d) Que se lastime y deforeste la          tierra.
(e) Que se combata en guerras para imponer intereses estratégicos que afectan, tarde o temprano, a cada ser humano.
¿EN QUE MUNDO VIVIMOS EN EL NUEVO MILENIO?
Vivimos en un mundo signalizado por cambios vertiginosos. El resultado de esos cambios ha producido un aumento del bienestar material y del progreso económico; un proceso de globalización que ha dado lugar a nuevas formas de estar conectados y de solucionar o acrecentar los problemas de la humanidad.
La evaluación del “estado del mundo” está dejando atrás un legado en el que se mezclan diversos factores: cientos de guerras y conflicto, pobreza, marginalidad, discriminación y racismo. Este es un momento en que los avances en el bienestar material no son suficientes para mejorar la calidad de la vida humana.
Es responsabilidad de los seres humanos, desde cualquier posición profesional, familiar, humana y moral, contribuir a cimentar las bases de una sociedad más humana, que teniendo su origen en el interior de cada persona, se proyecte en la vida cotidiana.
Esa acción es sencilla: simplemente es necesario tener una clara visión del nuevo mundo que nos espera; un mundo basado en la verdad, y gobernado con justicia, equidad y amor.
La temática de los derechos humanos, ofrece una visión del mundo exterior y del mundo interior. Lo preocupante es la necesidad de transformar, primero el mundo interno para cambiarlo en su dimensión externa.
Para lograr la paz, es preciso obtener, primero la paz interior. Para lograr la tolerancia social, es necesario ser tolerante interiormente. Para eliminar el crimen se debe erradicar el crimen de la mente humana. Si es importante la estabilidad mundial, hoy es preciso cultivar la estabilidad interior en cada ser humano.
¿Cuáles son los desafíos que debemos enfrentar los seres humanos?
En primer lugar, la principal responsabilidad es cambiarnos a nosotros mismos, para asegurar un futuro mejor para la humanidad.
Hoy en día se cuenta con la información y los instrumentos necesarios para vivir un mundo más igualitario, un mundo con justicia social y respeto por los derechos humanos, un mundo que beneficie a todos y todas.
En segundo lugar, escuchar teniendo plena conciencia de la magnitud de la ignorancia humana. El estar deseosos de escuchar nuevas voces, no sólo de las personas que han recibido educación, o que se denominan maestros o “gurúes”, de los expertos o sabios, sino también de las personas que forman parte de lo que llamamos  “la comunidad”, es decir, los hombres y mujeres que viven en las ciudades o en las villas, en los caseríos y hasta en el lugar más humilde de las naciones.
En tercer lugar, es necesario elegir líderes que se caractericen por su vocación de servicio, que entiendan que los valores compartidos son el aglutinante que unirá al mundo en lugar de las vinculaciones materiales, que entiendan que la sabiduría no reside en las personas con educación, en los especialistas y en los técnicos; sino en los corazones y en la mente de la gente conocida y desconocida, poderosa y sin poder
En cuarto lugar, es imprescindible la tarea de la transformación interior, que es tan personal como colectiva, y es en el ámbito personal donde se manifestará el cambio.

Es a partir de este imaginario societal donde nace la necesidad de plantear algunas directrices que faciliten una educación que dignifique al ser     humano.
Esa educación es la educación en derechos humanos.

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