
El propósito del abordaje de esta temática consiste en exponer la relevancia de la educación en derechos humanos a través del Sistema Educativo Nacional. En consecuencia, el aporte de su tratamiento puede ser útil para el debate sobre este eje que en la Reforma Educativa en marcha , observa lentos avances a pesar de la necesidad de su conocimiento, práctica y vivencia, que las generaciones emergentes presentan en el ingreso al nuevo milenio,
1.- DESDE
EL MUNDO INTERIOR...
Desde la perspectiva del humanismo cada hombre y cada mujer del planeta debe asumir la responsabilidad de recuperar su propia fuerza y sabiduría interior, esto sólo se logra conectándonos desde la realidad espiritual; sólo así se podrá recordar que la vida exige un profundo respeto en todas sus formas.
Desde la perspectiva del humanismo cada hombre y cada mujer del planeta debe asumir la responsabilidad de recuperar su propia fuerza y sabiduría interior, esto sólo se logra conectándonos desde la realidad espiritual; sólo así se podrá recordar que la vida exige un profundo respeto en todas sus formas.
Al
interiorizar la realidad externa es intolerable que haya miseria afectando a
gran parte de la familia humana. Hoy es urgente que terminen hechos como:
(a) Que
los niños peleen en las guerras.
(b) Que se violen los derechos de la mujer.
(c) Que se descuide a los ancianos.
(d) Que se lastime y deforeste la tierra.
(e) Que se combata en guerras para imponer intereses estratégicos que afectan, tarde o temprano, a cada ser humano.
(b) Que se violen los derechos de la mujer.
(c) Que se descuide a los ancianos.
(d) Que se lastime y deforeste la tierra.
(e) Que se combata en guerras para imponer intereses estratégicos que afectan, tarde o temprano, a cada ser humano.
¿EN QUE
MUNDO VIVIMOS EN EL NUEVO MILENIO?
Vivimos
en un mundo signalizado por cambios vertiginosos. El resultado de esos cambios
ha producido un aumento del bienestar material y del progreso económico; un
proceso de globalización que ha dado lugar a nuevas formas de estar conectados
y de solucionar o acrecentar los problemas de la humanidad.
La
evaluación del “estado del mundo” está dejando atrás un legado en el que se
mezclan diversos factores: cientos de guerras y conflicto, pobreza, marginalidad,
discriminación y racismo. Este es un momento en que los avances en el bienestar
material no son suficientes para mejorar la calidad de la vida humana.
Es
responsabilidad de los seres humanos, desde cualquier posición profesional,
familiar, humana y moral, contribuir a cimentar las bases de una sociedad más
humana, que teniendo su origen en el interior de cada persona, se proyecte en
la vida cotidiana.
Esa
acción es sencilla: simplemente es necesario tener una clara visión del nuevo
mundo que nos espera; un mundo basado en la verdad, y gobernado con justicia,
equidad y amor.
La
temática de los derechos humanos, ofrece una visión del mundo exterior y del
mundo interior. Lo preocupante es la necesidad de transformar, primero el mundo
interno para cambiarlo en su dimensión externa.
Para
lograr la paz, es preciso obtener, primero la paz interior. Para lograr la
tolerancia social, es necesario ser tolerante interiormente. Para eliminar el
crimen se debe erradicar el crimen de la mente humana. Si es importante la
estabilidad mundial, hoy es preciso cultivar la estabilidad interior en cada
ser humano.
¿Cuáles
son los desafíos que debemos enfrentar los seres humanos?
En primer
lugar, la principal responsabilidad es cambiarnos a nosotros mismos, para
asegurar un futuro mejor para la humanidad.
Hoy en
día se cuenta con la información y los instrumentos necesarios para vivir un
mundo más igualitario, un mundo con justicia social y respeto por los derechos
humanos, un mundo que beneficie a todos y todas.
En
segundo lugar, escuchar teniendo plena conciencia de la magnitud de la
ignorancia humana. El estar deseosos de escuchar nuevas voces, no sólo de las
personas que han recibido educación, o que se denominan maestros o “gurúes”, de
los expertos o sabios, sino también de las personas que forman parte de lo que
llamamos “la comunidad”, es decir, los
hombres y mujeres que viven en las ciudades o en las villas, en los caseríos y
hasta en el lugar más humilde de las naciones.
En tercer
lugar, es necesario elegir líderes que se caractericen por su vocación de
servicio, que entiendan que los valores compartidos son el aglutinante que
unirá al mundo en lugar de las vinculaciones materiales, que entiendan que la
sabiduría no reside en las personas con educación, en los especialistas y en
los técnicos; sino en los corazones y en la mente de la gente conocida y
desconocida, poderosa y sin poder
En cuarto
lugar, es imprescindible la tarea de la transformación interior, que es tan
personal como colectiva, y es en el ámbito personal donde se manifestará el
cambio.
Es a
partir de este imaginario societal donde nace la necesidad de plantear algunas
directrices que faciliten una educación que dignifique al ser humano.
Esa educación es la educación en derechos humanos.
Esa educación es la educación en derechos humanos.


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