jueves, 1 de octubre de 2015

 

TENDENCIAS   EDUCATIVAS.-
Las tendencias educativas en América Latina señalan que es necesaria una educación para la reparación y para la prevención.
De acuerdo con la experiencia vivida en El Salvador, ambas corrientes se vuelven complementarias.
En consecuencia, la educación para la reparación es necesaria, ya que al terminar el conflicto armado se empieza a comprender o se intenta hacerlo sobre lo que ha sucedido desde 1981, se evalúan los daños producidos en los individuos, en las familias, en los grupos sociales, en las comunidades como consecuencia de la violencia.
Los daños causados dentro de las circunstancias, conocidas durante el conflicto, exigen un proceso de reparación social, es decir, un proceso colectivo que debe involucrar a la sociedad en su conjunto, y no sólo a todos aquellos que han sido afectados por la violación de sus derechos. (1)
¿QUÉ SIGNIFICA EDUCAR PARA LA REPARACION SOCIAL?
Apoyado en los conceptos de Mónica Jiménez de Barros (2), significa educar para la verdad, la justicia, el perdón y la reconciliación.
¿POR QUÉ EDUCAR PARA LA VERDAD? 
Porque al educar dentro de ese criterio se pondrá fin a la negación, al silencio; a enfrentar el dolor, las pérdidas y conflictos que se han evitado bajo la creencia de que, no hablar de las cosas, ellas dejan de existir y al no remover las heridas, entonces se vive en paz. EDUCAR para la verdad en una realidad como la nuestra, es crear una nueva cultura transformadora del hombre y de la mujer, generadora de la sociedad como utopía a concretar.
Establecer la verdad en El Salvador, es una función latente que implica por tanto, replantearse el problema de la verdad individual como en el nivel más global de la sociedad. Al iniciar un proceso de educación que parta de la verdad del conocimiento, de la confrontación y de la discusión objetiva del proceso histórico, que desnude las violaciones de los derechos humanos, se está propiciando el camino hacia la razón, la fe, el orden y la armonía.
EDUCAR PARA LA VERDAD, implica entender cómo fue posible que la crisis estructural de la sociedad salvadoreña se manifestara en el irrespeto de la persona humana. Esta línea educativa también conduciría a definir cuáles eran los intereses políticos y sociales que estaban en juego en ese proceso; quiénes eran sus actores y portadores políticos y qué pasó realmente con ellos.
EDUCAR PARA LA JUSTICIA, significa educar para esclarecer los hechos y determinar las responsabilidades que correspondan, de acuerdo al sistema de legislación. Educar para la justicia, es educar en el valor de la justicia como criterio fundamental de un nuevo orden social, es educar para que los jueces, y juezas y el Órgano Judicial, como Órgano del Estado, en nombre de la sociedad salvadoreña, puedan restablecer los principios de la equidad y el respeto a la vida.
EDUCAR PARA EL PERDON. Este es un nivel que no sólo debe ser teorizado, por cuanto es educar para la misericordia, para el verdadero y sentido arrepentimiento. A la víctima, a la que ha sufrido el daño se le debe educar para perdonar; al victimario- por acción u omisión- debe educársele para el arrepentimiento, la penitencia y consecuentemente para la reparación. Desde una visión social, la mejor penitencia es el reconocimiento del daño causado, y la búsqueda de medios morales y materiales para reparar el mismo.
EDUCAR PARA LA RECONCILIACION 
Con los Acuerdos de Paz ha quedado pendiente la reconciliación de la sociedad salvadoreña, pero qué significa educarnos en esta vía; en esencia educar para el entendimiento, para la tolerancia y para la unificación de la familia salvadoreña, de tal forma que se logren establecer relaciones de armonía, que no están ausentes de conflictos, pero que se aprenda a resolverlos. 

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